A mediados de los setenta, leí la obra de Erich Fromm (1900-1980) titulada “¿Podrá sobrevivir el hombre?”. Básicamente trata de los problemas de la época, donde las referencias a la URSS (que no fue realmente “marxista”), al estado totalitario, a la China y Alemania de entonces, como también a la situación de las naciones subdesarrolladas y la presencia amenazante de las guerras. Aunque los asuntos actuales del mundo son muy diferentes, una mentalidad tan brillante como la de Fromm, en las páginas introductorias hace consideraciones que se pueden aplicar a las condiciones actuales. Al fin y al cabo, la humanidad no deja de ser la de siempre. Señala que las sociedades han sido incapaces de anticiparse a efectuar los cambios indispensables y afirma que quienes se opusieron a esos cambios —tal como sucede hoy, a comienzos del siglo XXI— son “las elites que mejor aprovechaban del orden existente y que por ello no querían renunciar voluntariamente a sus privilegios”. Añade que no hemos sido capaces de aplicar “la inteligencia de la historia a la acción política”. Opina que por rendir “culto” a ciertos “valores” institucionales e ideológicos que se oponen a los cambios, se renunció —como sucede hoy— a descubrir “los valores humanos y sociales básicos de nuestra civilización”.
Seguir leyendo «¿Sobreviviremos?»Lecciones de optimismo
Descubrí a Kevin Kelly, un escritor estadounidense conocido por su mentalidad radicalmente optimista, al encontrarme ante una frase suya que captó mi atención:
La principal prevención contra el envejecimiento es mantenerse asombrado.
Al investigar un poco sobre él y su carrera, pude notar que, a pesar de los desafíos de la época posmoderna, Kelly aboga por un optimismo realista, evitando caer en la trampa del optimismo tóxico: un exceso de positividad ingenua y contraproducente.
Seguir leyendo «Lecciones de optimismo»‘Endemoniados’
Así —como se lee, escucha y entiende— con el adjetivo de “endemoniados”, fueron calificados, por parte de los prelados de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, los miembros de la Corte Constitucional que aprobaron —al fin una luz en estos años oscuros — la norma que autoriza la eutanasia en el Ecuador. ¡Al parecer se ha llegado hasta la excomunión! Es el segundo país que lo hace en Latinoamérica. ¿Qué entenderán por “Vida” estos venerables señores? ¿Qué entenderán por todo lo que sucede en el mundo? Algunos de ellos no quieren y cierran ojos y oídos. Los más simplemente no pueden. No, por supuesto, en cuanto a los tormentosos años de una mujer valiente, su valeroso y luchador marido que no ejerce más que una obligación ética y de supremo amor. Sin conocerlo, vaya un abrazo profundo para él. El abrazo de un ser humano que está vivo y ha vivido más de una vez la muerte como para creer firmemente que hay que ofrecer culto a la Vida, nunca a la muerte, que es parte de esa misma Vida y no pasa de ser el fin del tiempo recorrido. Más allá no está sino la nada, el misterio o la felicidad eterna para los creyentes.
Seguir leyendo «‘Endemoniados’»El derecho a una muerte digna
Eclesiastés 3:2,3: “Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo que se plantó. Tiempo de dar muerte y tiempo de dar vida; tiempo de derribar y tiempo de edificar”. Un marco estimulante para un tema sepultado en el cajón de los tabúes.
Seguir leyendo «El derecho a una muerte digna»Elogio del ‘demon’
El término demon no consta en la RAE. Aparecen como sinónimos “demonio”, “diablo”, “demonche”. En la mitología griega tiene diversos significados y, por lo que entiendo, Homero, Hesíodo y Platón en alguna forma se acercan a considerar al “demon” como una entidad o personaje que podría ser una especie de intermediario entre los dioses y el hombre, inclusive un guía que le acompañaría hasta una buena muerte y al más allá.
Seguir leyendo «Elogio del ‘demon’»